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December 23, 2016 /diseño /inspiración /

Vogue en 100 años de portadas navideñas

Al acercarse las fiestas decembrinas, se desata la fiebre navideña por doquier; los Papas Noeles invaden la publicidad, y renos, elfos, luces y regalos cubren portadas de catálogos y revistas. Aprovechando que esta tradición cristiana -casi convertida en una fecha pagana consumista- se ha ocupado sin quererlo de reflejar diferentes estéticas a lo largo de los años en publicaciones de moda, por ejemplo, hemos querido dar un paseo por una serie de portadas que dejan constancia del paso del tiempo desde principios del s. XX hasta la actualidad.

Lo interesante de observar esta evolución a través de la fotografía y el periodismo de moda, es que muestran con gran precisión los cánones e intereses de cada época al tratarse también de medios influyentes dictadores de tendencias en la propia moda, en diseño, en composición, en tipografía…

La primera parada es la portada vanguardista de 1914 con aires de art nouveau que introducía el especial para regalos de navidad que realizaba la revista. Por ese entonces, aún predominaba la ilustración sobre la fotografía de bodegones, modelos o, más adelante, celebridades en las portadas de Vogue.

Dos años entrada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la tipografía evoluciona de la cursiva anterior a la serifa que eventualmente se convertiría en icónica de la publicación referente de moda a nivel mundial; incluso su distribución y ubicación comienzan ya a crear tendencia en el diseño de portadas de moda.

En ocasiones, la revista sirvió también de plataforma para diferentes artistas, como fue el caso de la ilustradora americana Helen Dryden, responsable de la portada de 1920 y colaboradora fiel de Vogue durante casi 15 años. Dryden, quien llegó a ser la mujer ilustradora mejor pagada de Estados Unidos, creaba diseños mágicos y románticos que tenían más de fantasía que de realidad.

En 1940, el fotógrafo modernista que trabajó para Condé Nast durante 30 años, John Rawlings, creó una de las portadas más distintivas de la revista, atreviéndose a jugar hasta con la ya entonces icónica tipografía. En este caso, Rawlings nos da a entender que la propia mujer, envuelta en un lazo y sujetando una tarjeta, es el regalo navideño.

Seis años después, el gran Salvador Dalí imprimió la portada de diciembre con el surrealismo propio de su gran universo representando una dualidad casi simétrica que pudiera sugerir un desdoblamiento identitario propio de estas fechas.

De ahí en adelante, comienza a cobrar importancia la fotografía de la mujer en las portadas, reflejando la elegancia y evolución estética de los años sutilmente. No es hasta 1970, por ejemplo, que comenzamos a ver caras conocidas con la portada de Sophia Loren o la Princesa de Gales –con matices tremendamente ochenteros- en los números de Navidad.

La llegada de Anna Wintour introduce definitivamente a las personalidades de Hollywood en sus portadas y marca un antes y un después en la estética de la revista. Así, portadas como la de Naomi Campbell y Kate Moss –fotografiadas por Mert Alas y Mario Testino- marcan precedentes en el uso de motivos y elementos navideños, recurriendo a enfoques que evitan las representaciones más tradicionales de las festividades invernales.

Con esto, trazamos un largo recorrido hasta el número de diciembre de este año con Lily-Rose Depp representando un abeto en su portada y marcando un considerable contraste respecto al número de 1914. ¿Qué del 2017 tendrá influencia suficiente para sumarse a esta línea evolutiva en su portada de fin de año?

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