Luz, cámara… foto

Adobe Stock Colaborador

Autor: Marcelo Mozón

Finalmente nos decidimos a publicar nuestras imágenes en Adobe Stock, por lo que nos compramos una nueva cámara digital.
Corremos a pedirle a nuestra hermana que sea nuestra modelo, y nos entusiasmamos con las imágenes que creemos hemos realizado. Sin embargo la alegría dura poco ya que, al descargar las fotos en la computadora, vemos que el resultado de nuestras imágenes no es el que habíamos soñado. ¿Falló la cámara? No. ¿Tendremos que hacer un curso de fotografía? Nunca está de más, aunque, definitivamente, no es ese el problema de que, nuestras fotos, no sean las que pensamos lograríamos sacar cual profesional de la imagen.

¿Cuál es el problema?

 

¿Quién alguna vez no dijo: ¡que hermosa cámara! Debe sacar unas fotos increíbles…?

Si nunca lo hemos dicho, existen varios memes que lo hicieron por nosotros.
Y que tiene que ver esto con Adobe Stock o con las fotos que sacamos y no quedaron como habíamos soñado? Simplemente porque para realizar fotos perfectas se necesita algo más que una excelente cámara. Es necesario tener presente algunos conceptos en mente y saber qué cosas debemos configurar en la misma antes de hacer click.
De mas está aclarar que los preceptos volcados son aplicables tanto a las cámaras conocidas como “ladrillos” (por lo menos en Argentina se las conoce así) o pocket, así como también si se utilizan cámaras Full Frame o 35 mm.

Las cámaras actuales, independientemente de los Megapíxeles, poseen varios ajustes predefinidos, llamados generalmente Modos de escenas [Scene Modes], con los cuales, de forma extremadamente sencilla, se pueden lograr imágenes bien balanceadas, con buen contraste de color y, maravillosamente, casi sin salir movidas. Por ejemplo, si seleccionamos el modo Noche el mismo tendrá ajustado el tiempo de exposición, la velocidad y potencia de flash para imágenes nocturnas o en condiciones de baja iluminación. Sencillamente seleccionando la opción correcta, teniendo en mente el tipo de imagen que deseamos realizar y eligiendo entre los pre seteos que ya vienen definidos, tenemos el 60% de la calidad de nuestras fotografías. ¿Qué nos falta entonces? Conceptos básicos de composición e iluminación. Lo demás, lo aprendemos del manual que viene con la cámara, ya que los seteos, aunque básicamente todos sean muy parecidos, pueden sufrir variaciones en función de cada tipo de cámara.

 

Composición

Al hablar de composición en fotografía, al igual que en la pintura, nos referimos a la forma en la que se ordenan los objetos vistos dentro del encuadre para obtener una imagen armoniosa en la toma final. Muchas veces nos sucede que al ver una determinada escena, la misma nos parece armoniosa pero al momento de fotografiarla el resultado no es tan agradable como lo vimos. Esto se debe a que alrededor de nuestra imagen “en vivo” existe un entorno el cual nos sirve de marco para la escena, pero al ver nuestro encuadre sin esa “contención”, la imagen no se sustenta por sí sola. Observen que los directores cinematográficos realizan un encuadre utilizando las dos manos realizando una L con cada una de ellas. Ésta es una forma de aislar nuestra imagen. De esta forma nos aseguramos que el centro de interés, el fondo, el equilibrio de elementos, etc., hayan quedado de manera armónica para que nuestra imagen tenga el impacto visual que buscamos. Existen otros conceptos de disposición de los elementos en el espacio que pueden aplicarse a nuestras imágenes. Por ejemplo, algunos elementos son más o menos “pesados” en función de la ubicación que les asignemos dentro de nuestra composición. Para entender mejor, los elementos situados a la derecha de nuestra imagen poseen un mayor peso visual. Más allá de esto, también existen formas de composición basadas en formas geométricas o alfabéticas, como por ejemplo la distribución de objetos a través de líneas diagonales o la composición basada en líneas en forma de S o T, etcétera.

Independientemente de lo mencionado, cuando fotografiamos un hecho en particular pretendemos que el mismo sea algo más que una simple instantánea de un determinado momento. Queremos que esa imagen nos traslade en el tiempo y revivamos lo ocurrido, que nos cuente una historia.

Veamos, sin entrar en detalles muy técnicos, algunas ideas que pueden sernos útiles al momento de componer una imagen.

Por ejemplo, una de las principales pruebas de que estamos delante de una buena fotografía es como el centro de interés, o sea el motivo principal de la misma, atrae nuestra mirada. Éste elemento principal no tiene necesariamente que estar en el centro de la imagen como veremos más adelante.

Otro factor importante es la ubicación de los objetos en la escena, la cual generará una sensación de profundidad. Lo mismo ocurre con el foco de los mismos. De la misma forma podemos contar con el contraste como elemento de atracción, el cual hace que se resalte el tema, los motivos, etcétera.

Resumiendo, existen una serie de opciones que nos permiten “diseñar” las fotografías para que éstas sean más llamativas a nuestra mirada:

  • Encuadre del motivo y su entorno.
  • Enfoque total o selectivo.
  • Perspectiva y ángulo de la toma.
  • Iluminación de la escena.

 

Regla de los tercios

Más allá de todo lo mencionado, de manera general, existe una “regla”, a tener muy en cuenta al momento de realizar una fotografía, que ayuda a captar la atención de quien observa la imagen. Ésta regla deriva del Número Áureo, también conocido como Divina Proporción, el cual es representado por la letra griega φ (Phi o Fi), en homenaje a Fidias, famosos escultor griego. Dicha regla se refiere a un número algebraico, descubierto en la antigüedad, el cual no se toma como “unidad” per se, sino como la relación, o proporción, entre segmentos de rectas.

De esta forma, si dividimos la fotografía en tres partes iguales, tanto horizontal como verticalmente, los puntos de intersección de las líneas trazadas formaran los centros de atención. Por ejemplo, un error muy común, realizado incluso por profesionales, es el de centrar el objeto que deseamos focalizar.

Basándonos en ésta grilla, conocida como la regla de los tercios, se podría decir que la misma produce un arreglo asimétrico de la imagen, con el polo de máximo interés visual encontrándose relativamente cerca de alguna de las cuatro esquinas del recuadro. Estas divisiones se realizan trazando, imaginariamente, dos líneas equidistantes verticales y dos horizontales. Los cruces de estas rectas conforman puntos de “tensión” donde debemos colocar el motivo que deseamos resaltar dentro de la composición. Ésta región es la denominada Sección Áurea.

Ésta grilla actualmente se encuentra presente en muchas cámaras profesionales, incluso en algunas de bajo costo, así como también se encuentra incluida, junto con otras formas de composición, como opción en la herramienta de recorte, en Adobe Photoshop.

 

Sin perder el horizonte

Utilizando la regla de los tercios, también conocida como Ley de los tercios, tendremos un poderoso aliado cuando realicemos fotos de paisajes con una composición basada en líneas horizontales. En estos casos surge una regla, muy aplicada por los paisajistas, en la cual se aconseja a no colocar el horizonte en el centro geométrico de la fotografía, sino en la línea imaginaria situada a 1/3 o en la situada a 2/3, según se quiera potenciar la tierra o el cielo, respectivamente. Si colocásemos el horizonte en el centro, obtendríamos una composición plana e inexpresiva. Si, por el contrario, nuestros motivos de referencia fuesen líneas verticales, usaremos los márgenes de la sección áurea como regiones de referencia para los motivos principales.

Un tema a tener en cuenta al momento de componer es que, salvo las cámaras mencionadas, la mayoría de las máquinas digitales suelen tener el punto de enfoque en el centro del visor lo que de cierta manera nos “exige” centrar la imagen. La solución está en mover la cámara, luego de haber enfocado el elemento a fotografiar, colocando el objeto en uno de los puntos de intersección imaginarios.

En lo referente a las fotografías de personas, así como los retratos, son las más complicadas de realizar, no solo en lo relativo a la composición, sino también en lo tocante a la iluminación, foco, etcétera. En el caso de los retratos, si utilizamos la regla de los tercios, debemos colocar la mirada en el tercio superior.

Si bien ésta regla no es una ley tácita, es una excelente ayuda compositiva.

 

Que se haga la luz…

Esencialmente podemos decir que la luz natural es la más recomendable para realizar una excelente fotografía. Si estamos realizando la toma en interiores, lo primero a intentar es contar con la mayor cantidad de luz natural posible. Básicamente, esta forma de iluminación tiene la particularidad de poseer dos tipos de incidencia: suave e intensa o dura.

Si podemos evitar el uso del flash mejor, ya que el mismo proporciona una luz muy fría y dura, totalmente distinta a los ricos matices de la luz natural. Las luces duras tienden a aumentar el contraste y disminuir la diversidad tonal. Pero no solo el flash ocasiona una luz dura, ya que la luz del mediodía también genera imágenes duras y planas debido a su intensidad y perpendicularidad. En contrapartida, el amanecer y el atardecer, a pesar de sus tonalidades rojizo-anaranjadas, suelen ser momentos de iluminación mucho más interesante para todo buen fotógrafo.

Pero independientemente del tipo de iluminación que utilicemos, debemos tener presente la orientación de la misma ya que es un elemento clave y casi siempre controlable. Es fundamental recordar que la luz trasera, por detrás del elemento a fotografiar, genera el efecto contraluz, lo cual hace que el objetivo de nuestra foto quede totalmente en sombras. A menos que queramos realizar un efecto de estas características, debemos evitar la iluminación trasera.  Si el contraluz es inevitable, el flash nos permitirá compensar esa falla, iluminando con una luz de “relleno” a nuestro objetivo.

Otro tema fundamental es el relacionado con las luces y las sombras. Desafortunadamente la cámara digital no captura una escena como lo hace el ojo humano, por lo cual es conveniente que todos los elementos de interés estén iluminados de tal forma que sean perceptibles las luces y las sombras, o sea, que tengan volumen. Una imagen muy iluminada, queda normalmente “chata”. Asimismo una luz demasiado intensa es muy molesta al momento de fotografías personas o mascotas, ya que sus ojos saldrán entrecerrados y con una expresión extraña, para nada naturales.

Si bien existen muchísimos más consejos sobre cómo trabajar con una cámara y los elementos de composición, estos son los consejos básicos para comenzar a realizar buenas fotografías para poder comenzar a ganar dinero comercializándolas en Adobe Stock.

Espero ver prontamente sus fotografías subidas a  Adobe Stock.
Nos leemos en un próximo tutorial.

 


Adobe Stock Colaborador

Posted on 08-24-2018